Buenos días, por Adonis

“He escrito y re-escrito mi experiencia varias veces y no he querido utilizar una plantilla porque no salía todo lo que quería expresar y que pudieseis comprender así que la mejor forma de plasmar lo que he vivido y sentido ha sido de esta forma que os cuento debajo.

Son las 9:58 de la mañana, llego con algo de adelanto y mi corazón late un poco más deprisa de lo normal. Tal y como quedamos, le envío un whatsapp diciéndole que estoy en la puerta y espero. Me das las indicaciones pertinentes, ya sabía que era un bajo sin portero físico y que al entrar había que subir unas escaleritas (3 peldaños) para llegar hasta ella.

La puerta se abre y ahí estás. Más guapa de lo que recordaba, con el pelo suelto cayéndote sobre los hombros y esas gafas que te dan un aire inteligente y pícaro a la vez. Llevas una camisa blanca, casi abierta, y por el hueco se adivina la lencería de encaje negro y roja que me prometiste. Las medias negras te suben por unas piernas que parecen no acabar, rematadas con unos tacones que suenan suaves y elegantes en el parqué.

Te acercas para darme un b. en la b., como es tu costumbre, pero siento timidez y giro la cara ligeramente. Te doy dos besos rápidos en la mejilla y al tercer intento, tus labios se encuentran con los míos. Lo que empieza tímido se transforma en un b. largo, profundo, lleno de promesas.

Me haces pasar. El ambiente es cálido, íntimo. Me ofreces algo de beber y pido un poquito de agua, la garganta se me ha hecho un nudo. Empiezo a quitarme la ropa, algo torpe y sonríes. "Necesitas ayuda ¿Verdad?", bromeas. Me acerco y tus manos se deslizan sobre mi piel, desabrochando mi camisa mientras tus labios vuelven a encontrarse con los míos. Me desvistes con una lentitud que es a la vez excitante y relajante. Tus manos exploran mi pecho, mis brazos, mi espalda, mis nalgas. No hay prisa. Siento cómo la tensión que me traía de la calle se va disolviendo con cada caricia, con cada beso…”

Descubre el resto de esta experiencia en el siguiente enlace.

Siguiente
Siguiente

Desconexión real